Participé en la XVI Competición Robotrader (UPM) operando sistemas algorítmicos sobre el Nasdaq durante nueve semanas. Quedé 7º de 56 en la general y 3º en la categoría de Darwinex, con la cuenta en +2,12%. Pero lo que de verdad cuenta esta competición sobre el trading es otra cosa: 35 de los 56 participantes terminaron en pérdidas y varias cuentas se reventaron. Aquí están todos los números, con statements y backtests.
Acabo de competir en la XVI Competición Robotrader, la competición de sistemas de trading de la Universidad Politécnica de Madrid. Cincuenta y seis participantes, una cuenta de un millón de euros cada uno y nueve semanas operando los mercados.
Quedé 7º en la general y 3º en la categoría de Darwinex, con la cuenta cerrando en +2,12%. Lo que hace interesante esta competición, sin embargo, no es mi puesto: es lo que les pasó a los otros 55. De los 56 participantes, 35 terminaron perdiendo dinero. Algunas cuentas se reventaron por completo.
Tienes la clasificación entera —con mi nombre y el de todos— en este Excel público de la organización. Vamos a leer esos números, porque cuentan la verdad del trading mejor que casi cualquier cosa que yo pueda decirte.
El dato que importa: la mayoría perdió dinero
Esta es la foto completa. Cada barra es el resultado final de un participante sobre su cuenta de un millón de euros, después de nueve semanas:

La realidad de 56 traders compitiendo
Solo 18 de los 56 participantes (el 32%) terminaron en positivo. Los otros 35 perdieron dinero — el 62,5%. Y no fueron pérdidas pequeñas: hubo cuentas que cayeron más de un 10%, más de un 30%, y tres que se reventaron casi por completo, dejando entre el 55% y el 100% del capital por el camino.
En la categoría de Darwinex, donde competí yo, el dato es aún más crudo: de 15 participantes, solo 3 cerramos en verde.
Y hablamos de gente preparada. Personas que dedicaron meses a construir un sistema, que se inscribieron en una competición universitaria seria, con conocimiento y motivación de sobra. No eran turistas. Aun así, casi dos de cada tres acabaron perdiendo.
Si alguna vez has sentido que “todo el mundo gana en trading menos tú”, mira bien este gráfico. La inmensa mayoría pierde. Lo raro, lo difícil, lo valioso, es terminar en verde sin reventar la cuenta. No hace falta un resultado espectacular para estar en el grupo bueno. Basta con sobrevivir con cabeza.
Qué es la Competición Robotrader
La Robotrader la organiza la Universidad Politécnica de Madrid y nace de su Posgrado Experto en Sistemas y Modelos Cuantitativos de Trading Algorítmico. De ahí una regla clave: se compite con sistemas automáticos, no con operativa discrecional. Esta era la decimosexta edición.
Cómo funciona la competición
Cada participante opera una cuenta de simulación de 1.000.000 € durante un periodo fijo —en esta edición, nueve semanas desde el 4 de abril de 2026— a través de plataformas oficiales como Darwinex, Interactive Brokers o tradEAsy.
Cada domingo se cierra una clasificación semanal y se reparten puntos según el rendimiento de la semana. Al final se suman los puntos de todas las semanas, más una puntuación por el ratio rentabilidad/riesgo, y de ahí sale la clasificación general.
Mi resultado en la competición

Es la primera competición a la que me presento, y tienen una particularidad que conviene tener clara: aquí no se opera como en tu cuenta de casa. El formato premia el rendimiento semana a semana, lo que empuja a asumir más riesgo del habitual para escalar puestos. Con eso en mente, estas son las cifras de mi cuenta de Darwinex al cierre, tal como salen del statement:
Resultado neto: +21.216 € sobre 1.000.000 € → +2,12% en nueve semanas.
- 73 operaciones cerradas, 56% ganadoras (41 ganadoras / 32 perdedoras).
- Profit Factor: 1,12 — por cada euro perdido, gané 1,12.
- Drawdown máximo: ~5-6% de la cuenta.
- Mayor operación ganadora: +24.048 €. Mayor perdedora: −19.932 €.
- Mejor racha: 8 ganadoras seguidas. Peor racha: 6 perdedoras.
Un Profit Factor de 1,12 no es espectacular: gané por un margen ajustado, con una ventaja estadística pequeña pero real. Lo que marca la diferencia no es esa cifra, es el drawdown. Lo mantuve en torno al 5% mientras varios competidores se jugaban —y perdían— el 30% o más de la cuenta. Esa es la métrica que separa a quien sigue en la mesa de quien salta por los aires.
Y así de movido fue el recorrido real de la cuenta: nada de línea recta ni curva mágica.

Las estrategias con las que competí
Competí con dos estrategias automáticas sobre el futuro del Nasdaq (NQ), ejecutadas desde TradingView. No son operativa discrecional ni salen de mi lectura de gráficos: las generé con un ecosistema propio de creación y validación de estrategias —en la línea de un StrategyQuant, pero construido por mí— que estoy desarrollando. Presentarme a la competición era, en el fondo, una forma de poner a prueba ese proceso de creación en un entorno real y con presión.
Son dos estrategias de las normalitas de las que estoy sacando con ese sistema. No saqué la artillería pesada: las que mejor funcionan me las guardo. Aun así, este es su comportamiento sobre 13 años de histórico del Nasdaq — la primera en velas de 120 minutos, la segunda en velas de 150 minutos:


Y aquí va lo que casi nadie pone al lado de una curva bonita: el backtest siempre rinde más que la realidad. Estos dos sistemas marcan un Profit Factor de 1,29 y 1,42 en simulación; operándolos de verdad en la competición, el resultado combinado fue 1,12. Comisiones, deslizamiento y un mercado que nunca se repite igual que en el histórico se comen siempre una parte.
Desconfía del PF mágico
Fíjate en que ni siquiera mis backtests prometen un Profit Factor de 4 o 5: marcan 1,3-1,4, que es lo creíble. Cuando veas un sistema que presume de un PF de 4, 5 o más sobre miles de operaciones, lo más probable es que esté sobreoptimizado y se desmorone en real. La regla es simple: a más operaciones, más baja el Profit Factor que de verdad puedes sostener.
Por qué hay quien perdió dinero y quedó por delante
Hay un detalle de la clasificación que enseña una lección importante sobre cómo interpretar resultados de trading.
Dos de los seis participantes que quedaron por delante de mí en la general terminaron la competición perdiendo dinero. Uno perdió más de 120.000 € (un −12% de su cuenta) y otro más de 100.000 € (un −10%). Aun así, sumaron más puntos que yo, que acabé en positivo.
¿Cómo es posible? Por cómo está diseñado el sistema de puntuación:
Cómo puntúa la Robotrader (y por qué no es lo que parece)
La clasificación suma dos cosas. Una, un ranking semanal: cada semana, los diez que más ganan reciben puntos (10 al primero, 9 al segundo… 1 al décimo); el resto, cero. Dos, un ranking de rentabilidad/riesgo al final —el Ratio Robotrader, un derivado del ratio de Calmar, que enfrenta el beneficio al drawdown— que reparte hasta 40 puntos y solo puntúa a quien termina en positivo.
El detalle que lo explica todo está en el ranking semanal: una semana mala te da cero, pero no te resta. Así que quien encadena varias semanas explosivas —aunque entre medias destroce la cuenta— acumula puntos en los picos sin que las semanas desastrosas le penalicen. La gestión del riesgo sí se mide, en ese segundo ranking, pero no siempre basta para compensar.
Mi caso fue el contrario: pocos fuegos artificiales semanales, pero uno de los mejores ratios rentabilidad/riesgo, que me dio buena parte de los puntos. Avances modestos, riesgo contenido, resultado final positivo.
Y esto nos afecta a todos los que competimos: en una competición casi nadie opera con la prudencia de su cuenta real. Quedar el último gestionando de manual no da ningún premio, así que el formato entero empuja a jugársela. Por eso ves tantas cuentas reventadas: no es solo que esa gente pierda siempre, es que el propio juego les pide arriesgar de más.
En el fondo es exactamente el error que comete la mayoría al juzgar a un trader: mirar el pico y no el proceso. El resultado llamativo de una semana buena no dice nada. Lo que dice algo es el resultado final y, sobre todo, cuánto riesgo asumiste para llegar a él.
En trading, la pregunta correcta nunca es “cuánto ganaste”. Es “cuánto arriesgaste para ganar eso, y qué habría pasado si el mercado se gira en tu contra”. El que solo mira la primera parte, tarde o temprano revienta.
Cuando veas a alguien presumiendo de un +40% en un mes, la pregunta no es si es verdad. La pregunta es qué drawdown tuvo, con qué tamaño de posición, y si ese ritmo es sostenible o es una bomba de relojería. Casi siempre es lo segundo.
Qué sacar (y qué no) de una competición de trading
Las competiciones de trading tienen un problema de origen: solo se cuenta la historia del ganador. En redes verás al que hizo +400% en dos meses; nunca a los que reventaron la cuenta detrás de él. Es puro sesgo de supervivencia. La gracia de tener la tabla completa de la Robotrader delante —los 56, ganadores y perdedores— es que se ve la base entera, no la punta del iceberg.
Y hay una segunda trampa, más sutil:
Cuidado con el 'campeón de la competición X'
En una ventana corta, una racha afortunada se disfraza fácilmente de habilidad: basta con jugársela fuerte y que salga bien. Por eso ganar una edición puntual y corta dice poco por sí solo.
Con un matiz importante: si la competición es larga —de un año, por ejemplo— o si alguien la gana de forma recurrente, edición tras edición, la cosa cambia. La suerte no se sostiene tanto tiempo ni se repite tantas veces; ahí sí empieza a ser señal de un trader sólido. La regla práctica: desconfía del campeón de una sola edición corta, y fíjate en quien gana en plazos largos o gana varias veces.
Lo verdaderamente valioso de una competición no es el podio. Es lo que confirma sobre la distribución de resultados: la mayoría pierde, casi siempre. Y eso no es una rareza de la Robotrader.
No lo digo yo, lo dicen los datos de la industria. Los reguladores obligan a los brókers a avisarlo en cada anuncio: entre el 74% y el 89% de las cuentas de inversores minoristas pierden dinero operando CFDs. Un estudio sobre day traders en Brasil fue aún más demoledor: de quienes operaron a diario durante más de 300 días, el 97% perdió dinero. La Robotrader es una versión en miniatura, ordenada y con nombres y apellidos, de esa misma realidad.
Lo que esto enseña sobre el trading real
4 verdades que el gráfico de los 56 deja claras
1. La mayoría pierde, incluso entre gente preparada. No es falta de información ni de inteligencia. El 62,5% de un grupo de traders motivados y formados terminó en rojo. El cuello de botella no es saber más.
2. Sobrevivir ya te coloca en el grupo de élite. No necesitas un resultado espectacular. Terminar en positivo, sin reventar, te metió directamente en el 32% mejor.
3. La gestión del riesgo manda sobre la rentabilidad. Mi Profit Factor fue modesto, pero el drawdown controlado fue lo que marcó la diferencia frente a quienes ganaron mucho una semana y lo perdieron todo después.
4. Sistematizar protege de ti mismo. Operar con reglas objetivas elimina la emoción del momento. No hay racha buena que te infle ni pérdida que te lleve a la venganza, porque no decides tú en caliente: decide el sistema en frío.
Ninguna de estas ideas es nueva. Son las mismas que repito en los libros, en la Sala Privada y en cada artículo de esta sección. La diferencia es que esta vez no te las cuento como opinión, sino con 56 cuentas reales y tres statements delante.
Sobrevivir ya es ganar
Si me quedo con una sola idea de toda esta experiencia, es esta: operé sistemas con una ventaja pequeña pero real, los gestioné con riesgo contenido, y eso bastó para terminar en el grupo del 32% que acabó en verde mientras casi dos de cada tres perdían dinero.
Esa es la verdad incómoda del trading que esta web lleva años contándote: no va de encontrar el sistema mágico que multiplica la cuenta. Va de tener una ventaja real, ejecutarla con disciplina y gestionar el riesgo para seguir en la mesa cuando los demás ya se han ido. Lento, poco glamuroso y profundamente efectivo.
¿Quieres crear y validar tus propias estrategias?
Lo que de verdad importa no es la señal concreta de cada sistema, sino el proceso: cómo se construye una estrategia y, sobre todo, cómo se evalúa su robustez antes de ponerle dinero encima. Ese método paso a paso —crear, medir y no engañarte con tus propios resultados— es justo lo que enseño en la Price & Volume Suite Strategy: un sistema para TradingView con backtester integrado y guías de validación. Sin programar.
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Para seguir leyendo sobre la realidad del trading:
- Reventé una cuenta de 20.000€ antes de aprender Wyckoff — mi historia personal y las facturas caras del aprendizaje.
- Disciplina en el trading: guía completa — por qué sistematizar protege al trader de sí mismo.
- Hub: La realidad del trading — el resto de artículos honestos sobre formación, expectativas y resultados reales.
Sobre el método de precio y volumen (la base de la Price & Volume Suite Strategy):
- El Método Wyckoff desde 0 — los fundamentos de la lectura de precio y volumen.
- Volume Profile: guía completa — cómo se distribuye el volumen en el precio.
- Order Flow: el flujo de órdenes — la lectura del momentum a nivel de tick.





